Escolapias

Paula Montal

Biografía

Fundaciones de PAULA MONTAL

  • 1. FIGUERAS (Gerona), 1829

    La joven Paula Montal Fornés, acompaña por su incondicional amiga Inés Busquets, en 1829 se trasladaron de Arenys de Mar a Figueras, venciendo las dificultades que ello comportaba, y abrió su primera escuela para niñas. El móvil para que fundase en Figueras, y no en su villa natal, parece que fue una carta del alcalde Figueras al párroco de Arenys de Mar, pidiendo fuesen algunas jóvenes, dedicadas a la educación de las niñas de Figueras. En un “palomar” de la calle de la Muralla empezaron las clases, donde se enseñaba a las niñas a leer, contar, escribir, gramática, geografía, etc…, doctrina cristiana, catecismo, labores, encajes y blondas, en los que Paula era “destrísima.” Y parece que fue lo que más atrajo la atención de las jóvenes figuerenses. Las alumnas aumentaban, y pronto tuvieron que buscar un local más amplio en la calle Ancha. En el año 1832 se les unió otra amiga de Arenys de Mar, Felicia Clavell. Bajo la dirección de Paula Montal los progresos de las alumnas y el trabajo apostólico educativo de las maestras fue muy intenso. Avalan esta afirmación documentos de las autoridades locales y de personas competentes de la ciudad. Sus escritos hablan muy elogiosamente de la obra educativa de Paula Montal y sus compañeras, y de los adelantos en la formación intelectual y cristiana de las niñas y jóvenes de Figueras. Todo ello pone de manifiesto, que Paula Montal desde la primera fundación tenía clara conciencia de su vocación de educadora cristiana y fundadora. En la escuela de Figueras, desde el primer momento se enseñaron todas las materias indicadas para las escuelas de primeras letras de niños, mucho más amplias de lo que las leyes estatales determinaban para las niñas. Por eso, Paula Montal rompió toda discriminación entre las materias impartidas a los niños y a las niñas. Porque su obra educativa estaba encaminada a la promoción integral humano cristiana de las niñas y jóvenes. Santa Paula Montal en su intuición educativa se adelantó a las leyes del Estado. Es la fundadora de la primera congregación religiosa española del siglo XIX con dedicación exclusiva a la educación cristiana femenina. Y esto en el año 1829, precediendo en muchos años al resto de las congregaciones femeninas que se fundaron con la misma finalidad.
  • 2. ARENYS DE MAR (Barcelona), 1842

    Paula Montal realizó la fundación de una escuela en Arenys de Mar, el 8 de mayo de 1842. Se estableció en una casa de su propiedad en la calle de la Parera, que había adquirido en agosto de 1841. Por el aumento de alumnas tuvieron que ampliar los espacios hasta la construcción de un colegio de plante en la calle Munt, 1852, bajo su dirección, aunque no residía en la villa en ese periodo. Su actuación en la escuela de Arenys de Mar estuvo orientada por metas precisas y claras, en doble sentido: las propias compañeras y las alumnas. Las propias compañeras, porque en Arenys de Mar se unieron tres nuevas maestras, a las que había que formar, según el carisma recibido. Para las alumnas organizó una escuela donde se hermanaban la “piedad y las letras”. Por eso le fue fácil identificarse con la espiritualidad y carisma de Calasanz. Paula Montal buscaba también la integración de los padres en la tarea educadora del colegio, de tal manera que se lograba: hacerles partífices de una educación cristiana, cuyo centro en la Eucaristía, y colaboradores con las maestras en la educación de sus hijas. La estancia de Paula Montal en Arenys de Mar fue corta (1842-1846), pero fecunda en actividades: logró afianzar el prestigio de la escuela, llena de alumnas y con edificio propio. Obtuvo del papa Gregorio XVI, la concesión de un oratorio privado y semipúblico. Conoció y trató a los PP. Escolapios del colegio de Mataró, vistieron un hábito común, se llamaron Hijas de María. Y decidió el entronque de su naciente obra en la Escuela Pía, para lo cual realizó la fundación de Sabadell, 1846.
  • 3. SABADELL (Barcelona), 1846

    Paula Montal llegó a Sabadell para abrir su tercera escuela, el 24 de septiembre de 1846. Le acompañaban Francisca de Domingo y la joven postulante Concepción Bosch. El colegio abrió sus puerta el 24 de octubre en la calle San Antonio, nº 27 La fundadora, superiora y directora de la escuela permaneció tres años al frente de la (1846-1849). Su actuación nos revela un carácter neto de educadora y sorprendentes intuiciones pedagógicas que la escolapia, M. Dolores Vidal calificó de “gracia especial recibida del cielo.” Se comprueba por tres documentos educativos, que conocemos gracias a la pluma de Mosén Paladio Rodá. A la luz de ellos podemos decir que Paula Montal organizó su escuela con una pedagogía flexible y variados contenidos; se da un papel preponderante a la formación religiosa; abierta al entorno que le rodeaba; en franca colaboración con la familia; con participación de las alumnas en el funcionamiento de la misma. Es decir, quiso que funcionasen como auténticas comunidades educativas. Sabadell reconoció pronto lo que aquella escuela representaba para la educación de las niñas y en varias ocasiones calificó a las Hijas de María Escolapias como “gloria de Sabadell,” porque sus fundadoras fueron las primeras que se preocuparon de la enseñanza de las niñas de las clases populares. La fundación de Sabadell para Paula Montal tenía un objetivo muy preciso: conocer y tratar a los PP. Escolapios, a fin de que le ayudasen en su deseo de integración en la Escuela Pía, para vivir las constituciones y reglas de San José de Calasanz, además de abrir una escuela para niñas. Los deseos de Paula Montal lograron un rápido cumplimiento. Para ello fue providencia la presencia en Sabadell del P. Jacinto Felíu, que como Comisario Apostólico tenía los poderes para España de Superior general. El P. J. Felíu captó el pensamiento de Paula Montal su identidad de carisma con san José de Calasanz, y aceptó el compromiso de ayudarle. Y así lo hizo, y al tener que trasladar su residencia a Madrid, nombró como director general al P. Agustín Casanovas, siendo él el orientador y el P. Agustín Casanovas realizador práctico. Paula Montal y sus tres primeras compañeras el 2 de febrero de 1847 profesaron como Hijas de María Escolapias. En la reunión del grupo el 14 de marzo de 1847, fue elegida Superiora general M. Felicia Clavell. M. Paula no fue elegida ni como Superiora general, ni como consultora de la general, pero había logrado su objetivo de profesar e injerta su obra en la Escuelas Pías.
  • 4. IGUALADA (Barcelona), 1849

    La fundación de Igualada tuvo lugar el 20 de junio de 1849. Las Hijas de María Escolapias fueron llamadas por el alcalde, que ante los apremios del Jefe político de Barcelona para que se estableciera una escuela para niñas, pidió la presencia de cinco Hijas de María Escolapias en la villa. Les hacían una dotación de 4.000 reales vellón para que se encargaran de la educación de las niñas pobres que ellos mismos determinaban. Según lo convenido, Paula Montal llegó acompañada de cuatro hermanas más jóvenes que debían continuar su formación, bajo la dirección de la Fundadora. Fueron recibidas con entusiasmo y cordialidad, por las autoridades y pueblo, y empezaron las clases el 1 de julio de ese mismo año 1849. La actuación Paula Montal en la dirección del colegio fue breve (julio de 1849-dicienbre de 1850), brillante. Es interesante destacar que con la ayuda económica del ayuntamiento logró fundar unas escuelas muy al lado de los pobres y para ellos, sin estar sometidas a nada que pudiera impedir la acción apostólica de las mismas. Se las podría llamar escuelas populares de la Iglesia, no estatales. Un buen comprobante de los que acabamos decir es el Reglamento del colegio de Igualada, 1856, redactado durante su segunda estancia en Igualada, como superiora ese año. En el texto se percibe a la pedagoga innata y realista, a la mujer discreta y humilde, a la religiosa acogedora y solícita. Refleja la sensibilidad y preocupación de Paula Montal para que el colegio fuera un centro eficaz de formación cristiana y femenina.
  •  5. EL VENDRELL (Tarragona), 1850

    Paula Montal a la mitad de la centuria decimonónica dirigió su acción apostólica hacia un nuevo campo de acción, El Vendrell, también la región catalana. Un panorama desconocido se abrió ante sus ojos, dado el carácter de la villa, eminentemente agrícola, en contraste con el ambiente industrial y comercial, en que había desarrollado hasta entonces su actividad apostólica y su vida, ya medio centenaria: Arenys de Mar, Figueras, Sabadell, Igualada). Paula Montal al frente de cuatro hermanas neoprofesas, después de recibir la bendición del obispo de Barcelona, a suya diócesis pertenecía El Vendrell, llegó a la villa el 31 de diciembre de 1850. Estaban presentes para recibirlas, con entusiasmo y alegría, numerosos vecinos, precedidos de las autoridades locales. La comunidad se estableció en una casa de la calle Carreró, preparada y amueblada por el ayuntamiento y el vecindario. La apertura del colegio tuvo lugar el 6 de enero de 1851, y al día siguiente iniciaron su actividad escolar 50 alumnas, cifra que se elevaba a 150 a finales del mismo mes. Y fue en aumento progresivo en los años siguientes. El ambiente religioso y cultural de El Vendrell no era halagüeño: poco sentido religioso y más deficiente todavía el sistema educativo, sin ninguna escuela pública para niñas. Estaba sin solucionar el problema de la educación de las niñas pobres. Paula Montal captó inmediatamente la escasa formación religiosa de la villa, en cuya reforma y mejora estaba también empeñado el párroco. La comunidad escolapia colaboró activamente y redoblo sus esfuerzos en doble frente: intensificando la formación integral humano cristiana de sus alumnas, insertándose con ellas en la actividad apostólica de la parroquia, sobre todo, en las celebraciones marianas y apostolado de la Corte de María. De hecho, integró sus escuelas y a la comunidad en la pastoral mariana parroquial. La estancia de Paula Montal en El Vendrell fue relativamente breve (31 de diciembre de 1850-29 de marzo de 1852), pero significativa, y sus habitantes supieron captar pronto la labor realizada en la escuela. Tampoco pasó desapercibida para el obispo de la diócesis y al gobernador civil de la provincia. Como dejaron consignado en sus informes. M. Paula dejó El Vendrell trasladada a un nuevo empeño apostólico, dejando un ambiente religioso mejorado, y una escuela bien organizada.
  •  6. MASNOU (Barcelona), 1852

    En la primavera de 1852, el 6 de abril, Paula Montal, acompañada de la neoprofesa M. Joaquina Benessat Folch llegaba a la villa de Masnou para una fundación escolapia. No iba para abrir una escuela de niñas, puesto que existía desde el mes de agosto de 1848, sino para establecer una comunidad escolapia en la que querían integrarse la maestra que la regentaba y dos compañeras suyas, que habían pedido su ingreso en el Instituto de las Hijas de María Escolapias. Por tanto, la razón fundamental de aquella fundación era solucionar el problema vocacional de las tres jóvenes, dos de las cuales Gonzaga Colomer y Julia Sala habían pertenecido a la congregación de la Sagrada Familia de Lourdes, rama de la Inmaculada Concepción. El colegio de Masnou había sido fundado en el año 1848, por una sociedad de padres de familia, preocupados de la educación de sus hijas y lo dirigían las religiosas de la Inmaculada Concepción. Disuelta la congregación en 1850, al frente de la escuela había quedado una de ellas, sin ningún compromiso religioso. Y en esta situación se encontraba la escuela a la llegada de M. Paula Montal. El P. Agustín Casanovas, buen conocedor de Paula, vio en la fundadora la persona adecuada para lograr la finalidad de la nueva casa, porque en aquellas circunstancias se requería de la Superiora una mentalidad amplia, sentido de adaptación, acertado conocimiento de las personas y profunda espiritualidad escolapia. M. Paula aportaba la vivencia de su carisma cono fundadora del Instituto escolapio, hecho vida y acción en las anteriores fundaciones, y en las numerosas jóvenes que había formado. Al poco tiempo las tras jóvenes tomaron el hábito escolapio, continuaron el noviciado en Sabadell para continuar su formación escolapia. En octubre de 1852, M. Paula dejó la casa de Masnou para ponerse al frente del noviciado de Sabadell.
  • 7. OLESA DE MONTSERRAT (Barcelona), 1859

    La fundación del colegio de Olesa fue el 7º y último que Paula Montal realizó directamente, el 15 de diciembre de 1859. El pueblo en pleno con las autoridades, ayuntamiento y sacerdotes al frente, salió a su encuentro con alegría. Las recibieron como las enviadas del Señor entre cánticos. A Olesa de Montserrat llegaban para encargarse de la escuela pública de niñas, cuya plaza había ganado por oposición M. Carmen Pujol. En la villa la necesidad de instrucción para las niñas era extrema, puesto que el 92,17% de la población femenina no sabían ni leer, ni escribir. La fundación no era fácil y se presentaba con tintes de pequeñez, de sencillez rural, y desde luego con carácter de pobreza y austeridad, dado que la asignación económica para la maestra era muy pequeña. Pero estas circunstancias fueron el acicate que le impulsaron a aceptar la fundación, y no cesar en su empeño, a pesar de tener 60 años de edad y poca salud. Los efectos producidos por la escuela pública regentada por Paula Montal y se tres compañeras fueron inmediatos. Olesa de Montserrat se vio favorecida con su presencia, pues no sólo iluminaba las mentes e inteligencia de las niñas con la luz de la cultura y las letras, sino que formaba jóvenes responsables y piadosas, modelo y bendición de los hogares. A la vez se desbordaba en obras de caridad y ayuda a los pobres y necesitados. La casa de Olesa de Montserrat fue su casa predilecta, de Paula Monta, y en la vivió hasta su muerte, acaecida 30 años después el 26 de febrero de 1889.
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